La muy poderosa asamblea del Recre

El cambio en los estatutos del Real Club Recreativo de Huelva supone un punto de inflexión importante porque obliga al Consejo de Administración a conocer la opinión de la afición antes, durante o después de la toma de decisiones.

En el texto, y durante las negociaciones para que los nuevos artículos se incluyesen, se incluyó el apellido “no vinculante” a la ahora aprobada asamblea consultiva de socios, pero el poder de esta no es tanto legal como práctico. Esas dos palabras, “no vinculante”, fueron necesarias para ayudar a algunas gargantas a tragar con la participación de la afición. Hay que recordar que cuando se negociaba volaban sobre Huelva los músculos financieros y los millones de euros (qué tiempos aquellos). Pero lo que hace poderosa a esa Asamblea es su mera celebración. Obligar al propietario y al gestor a sentarse ante ochocientos aficionados y dar explicaciones de lo hecho y de lo que se hará, quedando todo por escrito en actas, les empujará a la búsqueda de la excelencia y a la toma razonada de decisiones, mirándolas también desde el punto de vista de la grada. La asamblea consultiva debe desbordar su influencia más allá de su mera celebración, debe ser un espectro que siempre esté presente en las oficinas del Nuevo Colombino, ayudando a los que gestionan al Decano a tomar siempre la mejor decisión para el club.

En todas las estructuras de poder es necesaria la existencia de un equilibrio a la hora de influenciar en la toma de decisiones, y la afición del Recre por fin tiene una herramienta para comenzar a participar en la creación de ese equilibrio. Es insuficiente, debemos seguir avanzando hacia un club más democrático, pero esta asamblea es una herramienta con un gran potencial de la que debemos sacar todo el partido que podamos por el bien del Recre. Cuando se celebre deberá tener una asistencia importante, deberá tener un nivel elevado y deberá demostrar que ha llegado para quedarse. El Ayuntamiento de Huelva y el Consejo de administración deben convencerse de lo positivo que es para la entidad que se cuente con nosotros, de modo que este derecho conlleva una gran responsabilidad colectiva. ¿Seremos capaces de hacer de este avance legal una realidad, o por el contrario la apatía vaciará de contenido a la asamblea?

La respuesta colectiva depende de cada uno de nosotros como individuos. Cuando llegue la hora hay que asistir, para demostrar que sí nos importa el club, y que todo lo que la ciudad está haciendo por él está justificado.

El consejo estará “condenado” a saber lo que opinamos, y sabremos que sus decisiones serán tomadas con conocimiento de la opinión de nosotros, los aficionados.

No le fallemos al club. Si queremos seguir dando pasos debemos demostrar que esto nos importa. Nos toca.

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