Monumentos a la afición

En diciembre se cumplirá un año del anuncio por parte del Ayuntamiento de Huelva del acuerdo al que había llegado con el Trust de aficionados recreativistas y la Federación de Peñas para realizar una modificación de los estatutos del Real Club Recreativo de Huelva que proporcionase capacidad de decisión en algunos aspectos de la gestión del Decano a la afición. Además, este cambio estatutario, recoge la creación de una asamblea consultiva de aficionados, sin carácter vinculante pero a la que los órganos de gobierno del Recre deberán informar, al menos anualmente, y previa realización de operaciones de enajenación de propiedades del Club.

Este cambio en los estatutos es un paso hacia la democratización del Decano que debe de estar a punto de convertirse en una realidad legal –siendo ya un compromiso político- mediante su aprobación en una junta de accionistas.

Es una deuda que el Ayuntamiento tenía con los aficionados que consiguieron recaudar una gran parte del millón de euros que se necesitó para salvar al Recre del descenso a tercera y la desaparición.

Este cambio estatutario, la futura supresión de la deuda económica con la afición con la entrada de esta en el accionariado, y el monumento que se proyecta para la celebración del 130 aniversario son el mejor homenaje que nos podemos hacer en Huelva a nosotros mismos después de conseguir lo que en 2014 nos hubiese parecido un milagro.

Mirar hacia atrás y vernos con la soga al cuello, maniatados por Hacienda (lógicamente) y por un propietario que ya los juzgados han descrito con claridad en dos sentencias (y las que llegarán), y recordarnos a nosotros mismos y lo que pensábamos por aquel entonces es un ejercicio necesario para, por comparación, terminar valorando el punto al que hemos llegado.

De ser propiedad de Comas a ser propiedad de la ciudad; de una afición que no contaba para nada a ser el primer club SAD que inserta a esta en sus estatutos para darles voz y voto; de no pagar ni la lavandería a pagar nóminas religiosamente el 25 de cada mes.

No sé el que lee esto qué sentirá. Yo lo tengo claro. Queda camino por recorrer, pero lo andado es magnífico, y el rumbo parece el adecuado. Si antes de inaugurar el monumento a la afición se ha aprobado el cambio en estatutos en Junta de Accionistas, yo, como aficionado de infantería, estaré allí el primero.

Seguimos.

PD: El próximo, una estatua homenaje a  W. A. Mackay, por favor.

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