La podredumbre

Son malos tiempos para los discursos y las ideas; malos tiempos para la profundidad. Son tiempos oscuros en los que encender una luz, o al menos intentarlo, es revolucionario. En los que sólo la podredumbre perdura, porque construir te obliga a salir de casa, a quitarle tiempo a los tuyos, a invertir tu día. Pero destruir es rápido. Siniestramente rápido. Una mentira, un click y a por otro.

La podredumbre perdura. La luz necesita relevos y valentía.

 

Ojalá nunca se nos caiga el testigo.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s