¿Por qué salvar al Recre?

No hay peor momento para pensar en el Recre que un lunes por la mañana camino de la ducha recién levantado. La oscuridad lo tiñe todo, y es mejor desterrar cualquier pensamiento si no queremos que acabe contaminado por el existencialismo y las tinieblas de esa maldita hora.

 

La pregunta es inevitable, y te asalta a esa o a cualquier otra hora del día: ¿Por qué salvar al Recre?

 

Las respuestas son variopintas, muchas de ellas demasiado asidas a la razón, otras desprovistas de esta y con un sesgo demasiado sentimental y vacío. Desde el que no ve ninguna lógica en seguir con esto adelante, el que dice que es mejor empezar desde cero, sin deudas; hasta el que entre lágrimas y con la mano en el pecho, teatral, exclama que moriría si su Recre desaparece. Ese es el espectro dentro del que nos encontramos la mayoría.

 

Cada uno tiene su respuesta a la pregunta. ¿Por qué salvar al Recre? Yo tengo la mía. Hay que salvar al Recre porque nos lo debemos a nosotros mismos. Somos los habitantes de una ciudad que ha vivido entre gritos reclamando nuestra historia y longevidad mientras íbamos derruyendo lo que esta nos había dejado a nuestro alcance, en una demolición de nuestra verdadera identidad cultural. El más claro ejemplo es el aspecto urbanístico de nuestra “querida” Huelva. Una ciudad de la que no queda vestigio de nada de lo que fue -grande o pequeño, mezquino o glorioso, importante o irrelevante- reconstruida por la mano de los mediocres de varias épocas, gente con falta de altura de miras, o sin ningún interés por la comunidad; apóstoles del dinero rápido y fácil. Y todo ello con el silencio cómplice de todos nosotros, onubenses ilusos que nos conformamos con Tartessos superficiales, descubrimientos puntuales y otras historias que casi rozan la leyenda y de las que en realidad no conocemos nada más que un puñado de datos inexactos que comentar en los bares.

 

Cada cierto tiempo a los onubenses se nos presenta una oportunidad para “reconstruir” nuestra ciudad. Huelva ha tenido cíclicamente oportunidades para crear su futuro. Todas ellas han sido desaprovechadas (feísmo, errores garrafales con la instalación de industrias, urbanismo sin visión de futuro), pocas generaciones no han contribuido a ello; y ahora llega una nueva. Pero curiosamente, aparte de tener la oportunidad para crear un proyecto de ciudad que perdure siglos, tenemos la tarea de mantener con vida uno de las pocas cosas que nos mantienen atados a nuestro pequeño pasado.

 

El Recre nos lo debemos a nosotros mismos, porque dejarlo caer sería un fracaso de todos los onubenses como comunidad. Debemos salvar al Recre para salvarnos a nosotros mismos, para alejarnos de esa mediocridad que nos ha llevado, generación tras generación, a “construir” una ciudad a salto de mata, sin proyecto a largo plazo, y sin el cuidado y el amor que realmente necesitaba nuestro pasado para conservar lo que nos iba dejando. El Recre es como esas contadísimas casas del centro de la ciudad que tienen más de 100 años, y que dicen más de nosotros que cualquier libro de mil páginas. Dejarlo caer es una operación que hunde sus razones en las mismas bases que han hecho de Huelva una ciudad sin historia. En esas bases está la dejadez y el camino corto disfrazados de un falso pragmatismo que trata de emponzoñarnos los oídos hablando de clones, dinero, prosperidad, presente; cuando en realidad la que habla es la mediocridad, la falta de altura de miras y la caspa que entre todos debemos quitarnos de encima.

 

Hay que salvar al Recre, porque de no hacerlo la sociedad onubense no será capaz de soportar la mirada que le llegará desde el otro lado del espejo cada mañana. Porque no debemos ver el día en el que nos gritemos a nosotros mismos auto engañándonos patéticamente que da igual, que este es otro club, pero en Huelva fuimos los primeros.

 

Debemos salvar al Recre porque en realidad, en el fondo de nuestro corazón, sabemos lo que hemos venido haciendo como sociedad durante toda la historia, y gran parte de ello no nos gusta.

 

Debemos salvar al Recre porque nos jugamos una herida en el orgullo que puede dejar una honda cicatriz en caso de fracaso, o porque, si triunfamos, ese mismo orgullo saldrá reforzado y puede darnos la confianza necesaria para ser capaces de seguir proponiéndonos retos que nos sirvan para construir una Huelva diferente y mejor.

 

Debemos salvar al Recre para salvarnos a nosotros mismos como grupo, como comunidad, como ciudad y como personas.

 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a ¿Por qué salvar al Recre?

  1. E.M.P dijo:

    Ni me gusta el futbol.Pero estoy totalmente de acuerdo con lo expuesto en este artículo
    La dejadez de los todos nosotros los onubenses ha hecho de Nuestra ciudad este incomunicada, fue necesario una exposición en Sevilla para que se iciese una autopista ahora que tenemos que esperar…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s