Las paradojas del Decano (II)

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¿De qué nos ha servido ser el Decano del fútbol español? Párese a pensar la respuesta antes de continuar leyendo, tómese su tiempo […]

No siga leyendo esto; no tan rápido, piénselo un poco más. Es importante que lo medite bien […]

¿Habrá muchas respuestas diferentes a esta pregunta? ¿Sabrá responderla alguien? No fuercen una respuesta. Si el Decanato es importante, la respuesta a la pregunta inicial debería de ser clara y contundente. Me temo que no ha sido así, siempre y cuando no se haya escondido detrás de tópicos prefabricados sin sentido (los venden de saldo desde hace décadas). No haga eso, eso nos paraliza y no nos deja trabajar; “Trabajar. Pero ¿para qué?” Se preguntará usted. Pues para deshacer la segunda paradoja del Decano. De nuevo lo que nos mata nos devuelve la vida. El Decanato no nos ha servido para nada en los 125 años de historia del Recre. No se engañen. Hemos desperdiciado un tesoro. El Decanato no es un título nobiliario, aunque así lo hemos tratado; no es una medalla por ser los primeros, aunque nos la hemos querido colgar; no es un derecho, aunque hemos gritado exigiéndolo. El Decanato es estar en la base de la pirámide soportando el peso del fútbol nacional; es ser el que da las medallas, y no el que las recibe; es un deber que no hemos cumplido porque pensábamos que era un derecho. El Decanato no debe servir al Recre, sino todo lo contrario; el Recre como Decano de todos los clubes de España debería haber ayudado y servido a estos. Guiándolos en el respeto de la tradición deportiva que nos vio nacer; vigilando que no cejasen (como lo han hecho) en el cuidado de los valores que llegaron con este deporte a España; Abanderando una idea del fútbol opuesta al actual, a este “fútbol moderno” que nos presenta una piel de plástico de último diseño mientras su interior se pudre cada día más; Cuidando de que los aficionados, los de todos los clubes, mantuviesen su posición de dueños como desde siempre ha sido, y no simples consumidores; trabajando porque todos entendiesen (árbitros incluidos) que el respeto al árbitro es el respeto a las reglas, y respetar las reglas es respetarse a uno mismo; Obligando a los clubes a no olvidar nunca que su ciudad o su pueblo deben recibir todo lo que les puedan dar. Y así, muchísimas tareas que hemos olvidado, quedándonos solo con una palabra, “Decano”, que en la actualidad está vacía. Ahora mismo ser Decano solo nos sirve para tener miedo a desparecer y dejar de serlo, para que los dueños de nuestro club sigan desguazando el tren de como Groucho Marx -¡MÁS MADERA!- en una espiral decadente y descendente que nos lleva a la muerte, ser el Decano nos obliga a seguir, aunque sea acumulando deuda.

Romper esa espiral es un paso necesario pero no suficiente para salvarnos de la desaparición. Huelva, la gente del fútbol de nuestra ciudad, la afición, todos juntos debemos conseguir volver a llenar la palabra Decano de significado, retomando sin dudarlo nuestras obligaciones antes enumeradas. Recuperando el fútbol que trajimos a España. Solo así tendremos una mínima oportunidad de sobrevivir, muy pequeña. Se necesitarán más cosas, pero que sean para salvar a un Decano de verdad. Porque sin Recre yo no quiero fútbol.

Narciso Rojas

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