No es fácil que un club sea de su afición

  
La propiedad de los aficionados de los clubes de fútbol no es un camino fácil, y si alguien se lo dice alguna vez, les miente. Este tipo de club tiene dos maldiciones concretas. La primera de ellas es llegar a conseguirlo. Cuando el club es grande, o sus deudas son enormes, el esfuerzo económico y financiero a realizar por parte de la afición es una primera barrera a salvar. Solo con mucha unidad, y con el deseo común de llegar a conseguirlo se puede arrostrar la tarea con alguna posibilidad de tener éxito. Las campañas de salvación que se hacen desde el propio club y en la que se le entrega la propiedad a la afición al final de la misma son las que han tenido éxito siempre. Las campañas que se han realizado desde fuera, con la afición organizada en un Trust son rara Avis, pero de una de estas salió el ejemplo paradigmático de club de la comunidad, el Portsmouth FC, que conllevó la mediación de la justicia para que acabase funcionando.

Otros casos que se han iniciado desde fuera, como el del Swansea City también han llegado a buen puerto, pero Europa está llena de ejemplos de aficiones bien organizadas, que creen en el ideal de que su club sea de ellos, y que llevan años en una lucha permanente por recuperar a sus clubes de antaño, véase el caso del Manchester United.

La segunda maldición llega una vez alcanzada la propiedad del club. La afición se ha organizado y aporta una cantidad de dinero importante, el club cambia su filosofía y se convierte en un referente de propiedad compartida por los ciudadanos. Una democracia participativa y bien estructurada lo convierte en un club diferente. Las relaciones con las administraciones locales y regionales son más fáciles, el club es de la gente, muchos sponsors quieren que su marca se vea relacionada con esta nueva filosofía y los ingresos por publicidad suben. Se inicia la participación voluntaria de los socios en la vida del club, convirtiéndose estos en una gran reserva de habilidades que en algún momento serán útiles para la entidad a todos los niveles (colaboran con el club, porque es suyo). Pero la maldición acecha. La transparencia y un código propio de conducta financiera llevan a la entidad a no gastar más de lo que tiene (lo importante para la afición, ahora propietaria, es la continuidad del club), y esto coloca a su primer equipo en desventaja competitiva frente a otros que asumen grandes deudas con el fin de confeccionar plantillas que de otro modo no estarían a su alcance (¿les suena?) para alcanzar el dinero que espera tras el ascenso. El club que es de la afición aspira a las máximas cotas de éxitos deportivos, pero va a tener que competir en desventaja. Estamos hablando de un problema que ya no tiene solución a nivel de clubes, es un problema del fútbol en general, y contra el que los Trusts de aficionados y los clubes que pertenecen a sus aficiones están luchando y deben continuar haciéndolo. Un problema que los últimos que lo sufren son las aficiones de esos clubes que se desmadran, que ven como le acechan las deudas y la probable desaparición (¿les suena esto también?)

Los aficionados que al mismo tiempo son dueños de su club suelen ser más resilientes a la derrota. Después de un mal partido, camino de casa, cabizbajos, saben que son parte de algo, que ellos son parte integral de la financiación del equipo que han visto, y por lo tanto, cuando se hacen la pregunta “¿podré soportar volver al campo a ver esta basura de nuevo?” su respuesta es “sí”, porque saben que si no van al encuentro eso tendrá un efecto muy negativo en la capacidad para competir e ir hacia delante de SU equipo, lo que convierte a sus clubes en entidades más resilientes, como lo son sus dueños, su afición.

Al final, el club bien gestionado, con un proyecto a largo plazo, conseguirá tres éxitos importantes. El primero competir gracias a una cantera bien estructurada y trabajada por gente que sepa de fútbol, el segundo convertirse en un ejemplo para el resto de aficiones que, al ver que es posible pueden iniciar un camino similar con sus clubes, y el tercero y más importante, sobrevivir, continuar, ser, existir, y ser orgullosamente heredado por generaciones futuras para las que ese modo de ver el fútbol puede convertirse en un ejemplo sobre cómo debe mirarse a la vida en general. Convirtamos al Recre en un ejemplo.

http://www.recretrust.com  
Narciso Rojas

Socio del Trust de aficionados Recreativistas

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