¿Quién es el Trust?

Las ideas no están de moda. La sociedad actual, al menos la que yo conozco, ha decidido tirar por el camino más corto, construido por los que están interesados en cobrar el peaje de esa vía, y a los que interesa que todos pasemos por ella.

Cegados por las vías por las que nos llega la información sobre cualquier tema, entre ellos el Recreativo de Huelva, hemos dejado de prestar atención a las ideas, filosofías y propuestas para centrar nuestra atención en la persona o personas que las exponen. Nos han convencido de que es imprescindible un liderazgo personalizado para llevar a cabo cualquier movimiento conjunto. Nos hemos creído la teoría de que el líder es importante como nexo de unión entre el resto de personas que conforman cualquier entidad, como voz y rostro de cualquier movimiento, y no nos damos cuenta de que en realidad, quien realmente necesita hacer esa simplificación no son las personas de a pie, si no los que quieren hacernos llegar la información lo más simplificada posible, para que así sea fácil digerir (sin esfuerzo).

La gran mayoría de los medios de comunicación han hecho una realidad de la centralización del líder frente a la organización y su filosofía e ideas. La personalización no es más que el resultado de la simplificación que establece (aunque no debe ser obligatorio) el lenguaje de la prensa. El líder cumple la función de atajo cognitivo de los ciudadanos. Todos los grupos que han existido en la historia y la realidad del Recreativo de Huelva han sido medidos, evaluados, criticados o ensalzados en función de quién es la persona que es considerada líder, y no en base al ideario y filosofía de actuación de la entidad.

Con el Trust está ocurriendo algo parecido. Nos han convencido de que es difícil conocer las ideas y propuestas de una organización. Sin darnos cuenta hemos simplificado nuestro modo de analizar las cosas porque existe una dificultad engañosa para llegar a toda la información sobre esta herramienta que pretende dar voz y voto a los aficionados del Decano, y conseguir algún día romper con la historia reciente del Recre  (y del fútbol) como sociedad anónima deportiva para que sea de su afición. De este modo, he conocido a muchas personas y he oído hablar de otras muchas también, que para bien o para mal están decidiendo su participación o no en el Trust en función de las personas que lo ha lanzado y no en función de lo que es realmente la entidad.

Estamos cayendo en la antigua (antiquísima) trampa de la premisa que conecta con una forma de entender la gestión de los clubes basada exclusivamente en el papel de las élites. Esa que dice que la gestión de un club de fútbol es algo tan complejo que solo unos cuantos podrían llavarla a cabo. Al resto nos vale con una cara, alguien que nos de confianza (o no) y poco más. Y aceptamos el camino sencillo de ir detrás de esa cara (para criticarla o para ensalzarla), en lugar del difícil de conocer en profundidad las propuestas.

Resulta difícil encontrar una conversación sobre cualquier aspecto de la gestión del club o de las realidades grupales que lo rodean (el Trust entre ellas) sin que tenga un importante contenido personal sobre quién lo lidera. Como resultado de esto se llega a un debilitamiento de las ideas y los sistemas que se proponen como referencia clave para tomar decisiones personales con respecto a esas entidades. El Trust no es nadie, el trust es un sistema, y como tal, para decidir sobre él, debe conocerse en profundidad. Esto precisa de algo más de compromiso por parte de la persona que quiere saber sobre ello que el simple análisis de quién es la persona que es su cabeza visible (promotores, miembros de la directiva provisional o los elegidos democráticamente en breve). Precisa de un pequeño esfuerzo de información sobre la entidad y su filosofía.

Parece que no puede haber movimiento o entidad sin líder, lo que es una contradicción con el origen etimológico de la palabra DEMOCRACIA.

Por desgracia vivimos en una sociedad en la que en el éxito o fracaso de una idea una de las variables fundamentales que se tienen en cuenta es la persona que esté en el inicio de estas. Una cara que nos aumentan bajo la lupa de los medios de comunicación (de modo consciente o inconsciente) ocultándonos detrás de ella la realidad de las ideas, los mecanismos y la filosofía de entidades como el Trust de aficionados del Recre.

Para saber lo que es cualquier proyecto basta con contestar a tres preguntas.

¿Qué es el Trust?

Es una asociación democrática de aficionados recreativistas en la que la democracia no se para en la elección de la directiva.

¿Para qué es el Trust?

Para comprar el Recre entero con el fin de que se convierta en un club de su afición y romper con la era de las SAD que nos ha llevado a la situación actual.

¿Cómo lo va a hacer?

Con las acciones y decisiones que tome su asamblea con respecto a la compra de acciones de la SAD, las actividades que se realicen para conseguir fondos, el dinero de las cuotas de sus socios o cualquier otra acción del mismo. Todo pasando por el filtro de la democracia. Con una directiva cuyo objetivo principal es cuidar que esta democracia funciona según los estatutos ( 1 miembro 1 voto) que son públicos.

Y con transparencia en todos los aspectos de la vida del mismo (gestión económica o de otro tipo)

Después de responder a estas tres preguntas, ¿creen pertinente realizar la siguiente pregunta?

¿Quién es el Trust?

Si quieren una respuesta yo se la daré. El Trust es su asamblea, todos. Usted puede ser el Trust.

 

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