Queridos Reyes Magos.

Queridos Reyes Magos.

Sé que hacía muchos años que no os escribía. Ya sabéis, en algún momento mi primo, el mayor de todos los que aun éramos niños de la familia por aquel entonces, me descubrió el pastel. Algunos años después seguí escribiendo, por dar pistas, pero después llegó esa larga ausencia de cartas que ha ido desde entonces hasta ahora que mis hijos empiezan a saber escribir y os van enviando las suyas. Tengo dos, los conoceréis supongo. Uno más grande y otra más pequeña. Sed moderados con lo que os piden, no quiero malcriarlos.

El más grande lleva viniendo conmigo al fútbol desde hace años, la pequeña aun da mucho la lata en la grada. Hay que esperar un poco. Es una de las muchas cosas que hacemos juntos mi hijo y yo, aunque esta es especial. Durante gran parte de los 90 minutos que dura el partido la relación que nos une es diferente al resto del tiempo que compartimos juntos. En ese momento él eleva su nivel y yo vuelvo un poco a la infancia, casi nos igualamos. Las angustias, las alegrías, los nervios, la ilusión, la desilusión, todos esos sentimientos son iguales en ambos. Casi se podría decir que la jerarquía padre-hijo se difumina. Somos dos compañeros de asiento sufriendo las inclemencias del fútbol de verdad (el de los modestos, el auténtico). El de los que se la juegan cada domingo. Solo nos miramos si nuestro equipo marca, y nos abrazamos. Él pregunta para descubrir los pocos rincones que le quedan por conocer de esa comunión dominical que es nuestro club, y yo le respondo sin apartar la vista del césped. El tampoco me mira. Estamos en lo que hay que estar.

Esa vuelta semanal a la infancia me ha hecho acordarme de vosotros en estos días. Mi hijo me ha enseñado como se os escribe una carta. Lo había olvidado, y cuando fui a sentarme para empezarla no se me ocurría nada que pediros. Fue poco tiempo. Esa infancia volvió a mi cabeza, como vuelve cada fin de semana viendo jugar a mi equipo con mi pequeño compañero de batallas al lado. ¿Qué mejor regalo de Reyes que poder volver a la infancia junto a él muchos más fines de semana? Quiero poder seguir haciéndolo, y quiero hacerlo algún día con mi nieto, y que mi hijo siga haciéndolo con su hijo. Mantened esa forma de disfrutar del fútbol y de mi club. Para ello necesito tres cosas: A mi hijo, mi dosis de inocencia y a mi club. El Real Club Recreativo de Huelva. Esa es mi petición. Veintitantos partidos al año juntos, el Recre, mi hijo y yo, durante muchos años y después él con el suyo. Al menos 125 años más.

He sido bueno, así que sé que me lo traeréis, no como aquella bici de carreras que os pedí un par de veces. Dejadlo en el Estadio junto a la Ría de Huelva, el 10 de enero iré a recogerlo. Un abrazo y precaución durante el viaje.

Vuestro más fiel y abyecto súbdito.

Narciso Rojas. El de la bici de carreras.

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